Un salón que parece congelado desde hace tres años, una pared cuya tonalidad cansa sin que se sepa por qué, un mueble de madera clara que ya no combina con nada: a menudo es este tipo de desajuste el que impulsa a repensar la decoración interior. Las tendencias de decoración de este año no se reducen a una paleta de colores de moda. Traducen elecciones de materiales, formas y usos que modifican la forma en que habitamos cada habitación.
Tonos terrosos y colores de acento: los matices que cambian la atmósfera de una habitación
Cuando se pinta una pared de acento en un salón, la elección del tono condiciona todo lo demás: mobiliario, textiles, luminarias. Los azules-verdes profundos, por ejemplo, estructuran el espacio sin oscurecerlo cuando se reservan para un panel de pared único o un mueble destacado.
Junto a estos tonos fuertes, los tonos terrosos (arcillas, arenas doradas, tierras cocidas) funcionan como bases neutras pero cálidas. Se encuentran en los revestimientos de suelo, los acabados de pared y la ropa de casa. El interés práctico: estos colores ocultan mejor las marcas del día a día que un blanco puro y envejecen sin amarillear.
Para aquellos que quieren ir más allá en las combinaciones, se puede consultar las tendencias de decoración en Niddou para visualizar combinaciones de colores adecuadas a cada tipo de habitación.
Los colores de acento vivos se dosifican en pequeñas dosis (un cojín, un jarrón, un marco) para evitar la saturación. Un acento colorido bien colocado es suficiente para revitalizar un salón neutro.

Texturas y materiales naturales: lo que se toca cuenta tanto como lo que se ve
La tendencia más tangible de este año se refiere a los materiales. No se trata de un vago regreso a lo natural, sino de una elección de materiales que modifican el confort diario.
Madera oscura y cerámica artesanal como piezas centrales
La madera clara que dominaba desde hace varios años cede terreno ante las maderas oscuras con acabado mate. Nogal, roble ahumado, maderas tintadas: estos acabados aportan profundidad visual, especialmente en un salón o un comedor. Asociadas a cerámica artesanal (vajilla, macetas, objetos decorativos), crean un contraste táctil que las superficies lisas y uniformes no producen.
Vidrio ámbar y textiles suaves para la luz
El vidrio ámbar regresa en las luminarias y la cristalería de mesa. Su ventaja concreta: difunde una luz cálida, ligeramente filtrada, que suaviza la iluminación artificial por la noche. Se combina con textiles gruesos (mantas de lana rizada, cobertores de lino lavado) para reforzar esta atmósfera envolvente.
- Priorizar las texturas granuladas en las grandes superficies (revestimiento de cal, hormigón pulido, piedra natural) para romper el efecto liso de los interiores contemporáneos.
- Apostar por la ropa de casa en fibras naturales (lino, algodón gofrado) en lugar de sintéticas, que se marcan más rápido y retienen el calor.
- Integrar al menos un objeto de cerámica artesanal por habitación: las irregularidades de la superficie aportan carácter sin sobrecargar.

Mobiliario con formas orgánicas: cómo se traduce en un salón
Las formas curvas y orgánicas no son solo una cuestión de estética. En una mesa baja con esquinas redondeadas o un sofá con líneas envolventes, las formas orgánicas facilitan la circulación en los espacios pequeños. Se evitan los rincones que atrapan, se ganan unos centímetros de paso, y visualmente, la habitación parece menos rígida.
El mobiliario desparejado también se establece como una práctica común. Asociar sillas de estilos diferentes alrededor de una misma mesa, por ejemplo, rompe la monotonía de un conjunto de catálogo. Las opiniones varían sobre este punto: algunos encuentran el ejercicio difícil sin caer en el desorden. La regla que mejor funciona consiste en mantener una coherencia de material o color, incluso si las formas son diferentes.
En cuanto al diseño, se observa un aumento del estilo grandmillennial, que mezcla referencias vintage (estampados florales, festones, motivos block-print) con mobiliario contemporáneo. Este movimiento, impulsado por las redes sociales, atrae porque permite la mezcla de épocas sin imponer un código estricto.
Decoración del salón: los errores concretos a evitar este año
Adoptar una tendencia de decoración sin adaptarla a su espacio es la trampa más frecuente. Algunas situaciones recurrentes merecen ser señaladas.
Pintar cuatro paredes en un tono fuerte dentro de un salón de tamaño modesto produce un efecto caverna. Una sola superficie es suficiente para anclar el color; las otras paredes permanecen en tonos claros o terrosos.
Acumular materiales naturales sin variar las texturas da un resultado plano. Una pared de piedra reconstituida asociada a un suelo de madera sin tratar y un sofá de lino crea tres niveles de grano diferentes, lo que estructura la decoración mejor que un look total uniforme.
Negar la iluminación sigue siendo el error que neutraliza todos los esfuerzos. Una luminaria de vidrio ámbar colocada sobre un mueble de madera oscura no produce ningún efecto si la fuente principal sigue siendo un plafón blanco frío. Trabajar la luz por capas (lámpara de apoyo, guirnalda, vela) transforma más la atmósfera de una habitación que un cambio de mobiliario.

Las tendencias de decoración de este año se resumen en un principio operativo: cada elección de material, color o forma debe responder a un uso real. Un interior que funcione a diario, donde la luz caiga bien y donde las texturas se respondan, envejece mejor que una decoración calcada de un mood board. La mejor prueba sigue siendo vivir unos días con un cambio antes de añadir otro.



